A 50 AÑOS DEL DERROCAMIENTO DE FRONDIZI

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El 29 de marzo de 1962 el presidente Arturo Frondizi fue depuesto por un golpe de Estado. Elegido presidente en 1958 por la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) en unos comicios signados por la proscripción del peronismo, su gobierno fue continuamente jaqueado por las Fuerzas Armadas. Finalmente, tras el enésimo planteo militar, fue derrocado un jueves de hace medio siglo. La caída de Frondizi, nota de Enrique Alonso en Todo es Historia, nº59 de marzo de 1972.

“El miércoles 28
El plan político de (el ministro de Defensa Rodolfo) Martínez ha sido rechazado. Se toman medidas militares de prevención. Efectivos militares ocupan las radios. El plan Conintes, se anuncia, está en vigencia en todo el país. Tropas del Regimiento 3 toman posiciones en la Capital.
El jefe de Granaderos, coronel Herrera, retira las guardias del interior de la Casa de Gobierno. Incluso en el despacho presidencial, los dos granaderos que custodian la puerta, están ausentes. Frondizi lo llama por teléfono. Herrera brinda explicaciones relativas a situaciones internas del Ejército. Frondizi le recuerda:
-El jefe del regimiento de granaderos depende del presidente de la República. Usted no puede tomar ninguna determinación sin mi conocimiento. De manera que haga restablecer de inmediato las guardias.
Así se hizo. Frondizi se fue a dormir la siesta. Espera la visita de los tres comandantes en jefe. Vendrán a exigirle la renuncia. Indica: ‘Cuándo lleguen los señores, me despiertan’. Llegan a las 10 horas.
El primero que habla es el general (Manuel) Poggi. Luego el almirante (Agustín) Penas. Luego el brigadier Cayo Alsina. Todos dicen lo mismo: que renuncie.
Frondizi responde:
-Señores, el presidente de la República ha sido puesto aquí y no renuncia de ninguna manera. En consecuencia ustedes adopten las determinaciones que consideren del caso.
Se levantaron. Le dieron la mano al presidente y se fueron.
Dan un comunicado: ‘Cumpliendo con el sentir de las fuerzas en ejercicio, nos hemos dirigido al presidente de la República solicitándole su renuncia o alejamiento del cargo que ocupa. La respuesta fue negativa; por lo tanto se lo hace responsable de la situación planteada y obraremos en consecuencia’.
A su vez, la presidencia se expide: ‘El presidente de la Nación, recibió hoy a los señores comandantes de las Fuerzas Armadas, quienes concurrieron para solicitarle su renuncia. El primer magistrado les comunicó su firme decisión de no declinar su investidura’.
Ahora todo ha terminado y sólo resta esperar la secuela obligada. El presidente abandona la Casa Rosada, minutos después de la entrevista con los comandantes en jefe: ya no volverá más allí. Se dirige a la residencia de Olivos, donde espera los acontecimientos. Pero Fraga, en vez de ir a Campo de Mayo, se ha dirigido a la Secretaría de Guerra donde, en un episodio confuso, queda aparentemente detenido. Todavía Frondizi se comunica telefónicamente con la guarnición de Campo de Mayo para inquirir a su jefe cuál es su posición.
-Estoy a las órdenes de mis mandos naturales -contesta la voz del desconocido general que está al frente de la decisiva guarnición. Los ‘mandos naturales’ son, en este caso, los que responden al general Poggi… El jefe de Campo de Mayo cuya respuesta ha asestado el último golpe a la autoridad presidencial se llama: Juan Carlos Onganía. Según Poggi, Onganía ha estado personalmente en la Secretaría de Ejército para comprobar que (el secretario, general Rosendo) Fraga no está detenido.

El 29 de marzo
A las 0.50, (los secretarios militares, contralmirante Gastón Carlos) Clement y (brigadier Jorge) Rojas Silveyra concurren a Olivos. Comunicado de presidencia: Frondizi ha expresado nuevamente que estaba ‘irrevocablemente dispuesto a no renunciar, continuando, por consiguiente, en el ejercicio de su cargo. Asimismo, recibió a los jefes y oficiales del regimiento de Granaderos a Caballo, quienes expresaron sus saludos al primer magistrado’.
La entrevista con los oficiales de Granaderos ha sido por iniciativa de ellos. Vienen a testimoniarle al presidente que, en cumplimiento de su deber, ‘estamos dispuestos a pelear y vamos a pelear’. Frondizi les pide que queden a órdenes.
Hay varias comunicaciones telefónicas, sobre todo con Clement.
Según Frondizi, ‘el almirante se portó con una gran lealtad’. Lealtad compartida, desde luego, entre la Marina y el presidente. A las 2.30 Clement dice:
-Quiero informarle que se acaba de adoptar la fórmula tres.
La fórmula tres era el derrocamiento del gobierno. Sigue Clement:
-Lo lamento mucho, pero yo no puedo hacer nada y dentro de un rato lo va a visitar el jefe de la Casa Militar.
A las 3.30 llega el jefe de la Casa Militar con una nota muy sobria, que le había sido entregada por los comandantes. Comunicaba la decisión.
A cada momento, Frondizi -inquieto por la salud de su mujer, Elena- va a verla. La encuentra escuchando la radio. Le pide que duerma. Elena se ríe. No era cuestión precisamente de dormir.
Un rato después llega (el ministro del Interior Hugo) Vaca Narvaja. Piensa que lo van a dejar al presidente en Olivos, que el país va a seguir marchando, que se van a ‘olvidar’ de él. Frondizi, agotado, le contesta.
-No se preocupe. Si eso sucede a las 8 de la mañana salgo con el regimiento de granaderos y entro a la Casa de Gobierno. El presidente todavía tiene un resto de humor. De inmediato decide el retiro de los granaderos,
A las 4.30 el teniente general Poggi cursa un radiograma a las unidades de todo el país:
‘A todos los comandos, organismos y unidades del Ejército. El señor presidente de la República ha sido depuesto por las fuerzas armadas. Esta decisión es inamovible’. Un comunicado de la Junta de Comandantes ratifica la decisión.
Cerca de las 8 de la mañana llega el jefe de la Casa Militar:
-Señor, el avión lo está esperando. Yo lo voy a acompañar. Los dos edecanes presentes (Gómez Centurión, de Ejército, y Bustamante, de Marina. El de Aeronáutica no había concurrido) le dicen a Frondizi:
-Hemos explicado al jefe de la Casa Militar que nosotros ya no somos edecanes. Lo éramos del doctor Frondizi. Si el doctor Frondizi ha dejado de ser presidente, ya hemos dejado de ser edecanes. Queremos decirle que ese es el motivo por lo cual no lo acompañamos.
El jefe de la custodia -un teniente de infantería de Marina- le dice a Frondizi;
-Señor, yo a usted no lo acompaño a Martín García, porque yo a usted no lo meto preso.
-¿Usted me considera a mí todavía presidente de la República?
-Sí, señor.
-Entonces a partir de ahí debe cumplir mis órdenes. Yo le ordeno que me acompañe a Martín García.
Frondizi comienza a despedirse. ‘El almirante Vega lloraba como un chico’. Llega Clement con su esposa. ‘Estuvieron muy cordiales. Entraron en el dormitorio, con gran afecto, con gran solidaridad humana, hablaron con Elena, hablaron conmigo’.
Finalmente, Frondizi se despide de Elena. Los concurrentes entonan el Himno. Un DC-3 T-01 de la Fuerza Aérea lo condujo, preso, a Martín García.”

La presidencia de Frondizi (1958-1962)

Notas relacionadas:
18-8-1961: La visita secreta del Che Guevara
7-7-1963: Arturo Illia es elegido presidente