A 15 AÑOS DEL CRIMEN DE POCHAT

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El 4 de junio de 1997 Alfredo Pochat fue asesinado por el marido de una gerenta de la ANSeS desplazada por sus investigaciones. Abogado especializado en detectar estafas contra el Estado, a lo largo de su carrera indagó numerosos fraudes y envió a la Justicia a casi un centenar de funcionarios venales. El crimen, en tramos de La corrupción no perdona, nota de la revista Pistas, nº 4 del 20 de junio de 1997.

“Los amigos de Alfredo Pochat se reprochan. ‘Cometimos un error grave: no se puede estar en el tiroteo y dar a conocer sus resultados a la vez’. La confusión fue fatal.
El pasado miércoles 4, apenas tres horas antes de dar a conocer los resultados de su investigación sobre irregularidades en la oficina marplatense de la ANSeS (Administración Nacional de ia Seguridad Social), Freddy Pochat se convirtió en el primer funcionario público asesinado en los ’90 por investigar la corrupción dentro del Estado.
Dos días antes, se había reunido con Horacio Rodríguez Larreta, titular de la ANSeS, su superior inmediato y al que reportaba. Le informó los resultados de su investigación y le hizo un comentario:
-Este tipo es un pesado.
Se refería a Armando Andreo (67), marido de la desplazada gerente de la delegación marplatense, Silvia Albanesi (44). El hombre solía instalarse en las oficinas gerenciales con actitudes de mando inconcebibles para alguien que ni siquiera era funcionario. ‘Se hacía servir té por las secretarias, que lo llamaban reverencialmente ‘Don Armando’, contarían luego otros testigos.
Otros empleados lo conocían como ‘El Coronel’, acaso por un pasado turbio pero indescifrable que solía invocar. En los registros de la represión de la Conadep su nombre no figura, pero sí estaría en ios libros de visitas del penal de Magdalena, donde -se dice- solía visitar al ex dictador Jorge Videla. Más certeramente, fue admirador de su jefe de la Policía Bonaerense, Ramón Camps, y en la actualidad amigo de los jefes del sindicato de marineros (SOMU), de pescadores (SOIP) y de portuarios.

MODUS OPERANDI. En las 36 páginas de la auditoría hecha por Pochat en la delegación marplatense de la seguridad social, la UDAI, el nombre del matador no figura ni una sola vez.
En cambio, el de su mujer es mencionado en una docena de oportunidades, Albanesi de Andreo era la titular del organismo que liquida jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares en Mar del Plata por un monto cercano a los 50 millones de dólares mensuales.
En esa oficina, según quedó atestiguado, eran moneda corriente diversos manejos turbios. Sólo se accedía a una jubilación con el asesoramiento de determinados gestores vinculados al sindicato marítimo; se fijaba el monto del haber jubilatorio de manera discrecional y selectiva, y se cobraba a los damnificados comisiones equivalentes al retroactivo, tanto mayor si el jubilado demoraba la correcta elección del gestor.
‘Albanesi de Andreo estaba sentada encima de una montaña de guita en un organismo público con controles relajados. Andreo era el nexo con los gestores sindicales y políticos’, estima uno de los colegas de Pochat en el buffet Moreno Ocampo. Uno de éstos era José Luis Sayanes, que atendía en el SOMU.
Además de ser un hombre violento que golpeaba a su mujer y amenazaba a los gestores y damnificados que denunciaron la situación, completaba el círculo con la complicidad de funcionarios judiciales. Aparentemente, hasta dos jueces le prestaban ayuda.

PLATA TRABAJANDO. Hasta aquí todo se parece al mecanismo eficazmente descripto por Luis Barrionuevo, cuando explicó que en la Argentina ‘nadie hace plata trabajando’. Casos similares se han detectado en diversas oficinas regionales de la ANSeS, en la empresa de Agua y Energía de Mendoza, y en SOMISA, de San Nicolás. Allí, por vía de las jubilaciones anticipadas (cuando no truchas) se dispensaron favores políticos, aunque a veces se trate de una suerte de seguro de desempleo al que de otra manera no se puede acceder.
El mecanismo típico es apelar a la figura de trabajo insalubre. El telón de fondo en este caso es la caída de la actividad marítimo-portuaria, que llevó de 20 mil a 8 mil el número de trabajadores del sector. El personaje influyente, hasta su muerte, fue el jefe del SOIP, Abdul Saravia, que se manejaba como dueño de la delegación.
‘Era coto de caza del clientelismo político y Saravia, como antes Ibáñez, administraba desde allí las pensiones no contributivas, un mecanismo habitual para repartir dádivas’, dijo a Pistas un vocero de la ANSeS. Ibáñez es el también fallecido sindicalista petrolero Diego ibáñez, que presentó a Alfredo Yabrán con Carlos Menem. Es el corazón de lo que en Mar del Plata se conoce como ‘la mafia del puerto’.

UN LOCO A CUERDA. Los funcionarios dicen contar con indicios de que el negocio de las jubilaciones era sólo el ‘chiquitaje’: la plata gruesa podría provenir fraguando los certificados de libre deuda previsional que requieren las empresas en quiebra para poder concursar. Algunas de las firmas del sector caídas los últimos años fueron: Frigovent, Ventura, Promasa, Arremar y Estrella de Mar, cuyos envases aparecieron en la famosa Operación Langostino de secuestro de más de una tonelada de cocaína.
Los funcionarios de la ANSeS proveyeron además a los cuatro fiscales especiales designados para esclarecer el crimen un esquema de otros negocios conexos de la mafia. En el mismo figuran remises truchos y habilitaciones municipales, entre otros rubros.
Pochat ingresó a la ANSeS en 1995. Los funcionarios del Ministerio de Trabajo querían contratar a Moreno Ocampo, pero éste es muy resistido en el gobierno. Freddy Pochat inició sus investigaciones especiales en Tucumán, a donde llegó rodeado de un ejército de policías. Pero a medida que fueron pasando los casos y no pasó nada, las medidas de seguridad se fueron relajando.
En Mar del Plata instrumentó el método de investigación en profundidad. Tomó sólo algunas decenas de casos y los investigó hasta el final. Silvia Albanesi y sus colaboradores fueron suspendidos y pasados los casos a la Justicia. En el peor de los casos podrían ser procesados por violación de los deberes del funcionario público y administración fraudulenta. Penados con menos de seis años y, por ende, delitos excarcelables.
(…)

Recuadro 1
Armando Andreo llegó el pasado 4 de junio hasta la delegación de la ANSeS, en la avenida Luro, y fue detenido por los custodios. Explicó que venía a presentar un certificado médico de su mujer, Silvia Albanesi, la gerente del organismo despedida en el marco de la investigación que realizaba Alfredo Pochat. No llamó demasiado la atención; es una actitud típica para postergar la medida.
Le permitieron pasar. Se entrevistó con el nuevo interventor, reemplazante de su mujer, y le dijo que quería entrevistarse con Pochat, quien aún no había llegado. Lo esperó pacientemente media hora.
Cuando Pochat llegó, el interventor le informó que Andreo quería hablarle. Pochat aceptó y el interventor les cedió su oficina. Treinta segundos después, a las 8.50 de la mañana, se escuchó e! primer disparo calibre 22.
Herido en el pecho, Pochat alcanzó a salir de la oficina y correr escaleras abajo. Andreo salió de la oficina y le disparó desde lo alto, delante de 150 personas. Impactó en el cuello. Pochat corrió otros cinco metros y cayó muerto. Cuando llegó la policía, Andreo se entregó mansamente.”

Asesinato de Alfredo Pochat