EL DÍA QUE SILBARON A ALFONSÍN EN LA RURAL

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El 13 de agosto de 1988 el presidente Raúl Alfonsín fue silbado por el público cuando pronunciaba su discurso en la exposición de la Sociedad Rural Argentina (SRA). Los conflictos políticos y la situación económica se sumaron para que el reclamo de las entidades ruralistas alcanzase niveles raramente vistos. La crónica, en tramos de La patota ganadera, nota de Silvia Naishtat en la revista El Periodista, nº 204 del 19 de agosto de 1988.

“No fue la primera vez. Al general Agustín P. Justo también lo silbaron y hubo destrozos en las graderías. El pecado de Justo fue, para los ganaderos, la creación de la Junta Nacional de Carnes que, paradójicamente, actuó para defender sus precios ante la voracidad de los frigoríficos ingleses. Pero el pasado sábado 13 se encendieron luces rojas en las arenas de la Sociedad Rural, en Palermo, alertando al sistema democrático. Secuela del abucheo, Amaud Iribame, socio número 4.703, de entre los 10.000 que posee la entidad, rompió una larga tradición familiar y solicitó su baja, fundamentando su decisión en la falta de respeto infligida a la investidura presidencial. Con los mismos argumentos, la señora Pereyra Lucena envió una carta que fue publicada en La Nación. Pero otros socios, como el cabañero Oscar Blanchard, criador de la raza Polled Hereford, pidieron explicaciones sobre cómo habían ingresado militantes de distintas organizaciones políticas a los exclusivos palcos de Palermo.
Fuentes de la Secretaría de Agricultura se encargaron de difundir datos suministrados por la SIDE: según las cifras del organismo encabezado por Facundo Suárez, hubo 600 militantes de la Coordinadora radical, 500 del PI (Partido Intransigente), 200 del MAS y mil de la UCeDé. En el mismo organismo admiten que la solícita Sociedad Rural entregó invitaciones al Comité Capital de la UCR. ‘Un cúmulo de despropósitos’, según Eduardo Crotto, comisario de la exposición y hermano de Enrique, número tres de la entidad. La Rural insiste en que las invitaciones no salieron de su sede de Florida y Corrientes.
Pero en el meollo del patoteo al Presidente está la disputa entre la línea encarnada en Horacio Gutiérrez, de la Asociación de Criadores de Aberdeen Angus (hombre de la lína dura de la UceDé), y la derecha radical representada por Guillermo ‘Willy’ Alchourón.
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Quienes lo conocen bien, que son pocos, aseguran que Alchourón le contestó al Presidente, muy a pesar suyo. Y, en tren de descargar culpas, atribuyó la rechifla a la UCeDé. Alvaro Alsogaray desmintió con dureza al titular de la Rural.
Tras las últimas medidas económicas, Alchourón dijo a los suyos que correspondía el silencio como modo de manifestar el rechazo y una manera de ser fiel al tradicional estilo de la entidad, tan respetuosa de las formas.

Mala leche. Con el advenimiento de la democracia, Alchourón, quien durante 15 años estuvo en el consejo directivo de la Rural, asumió como presidente. Este boina blanca, asesor del senador Fernando de la Rúa, surge de la menos aristocrática de las organizaciones de los cabañeros, la que agrupa a los criadores de Holando Argentino -ACHA-, la raza que se utiliza en los tambos. ACHA tiene características peculiares: una notable ligazón con la industria elaboradora de los lácteos y una sola pero constante preocupación: la introducción de nueva tecnología. Los tamberos son los beneficiarios directos del banco genético de datos y de las pruebas de control lechero que ACHA organiza en todo el país.
Pero la chispa que incendió la pradera el sábado 13 fue la determinación de la Rural de no acompañar el próximo paro agropecuario organizado por Confederaciones Rurales Argentinas -CRA- para los primeros días de setiembre.
Benito Legerén, criador de ganado, con campos en Entre Ríos y Corrientes, sucesor y amigo fiel de Raúl Romero Feris, hoy ministro de Economía de Corrientes, comentó: ‘Alfonsín recibirá una estruendosa silbatina en Palermo’. Una semana antes de la inauguración oficial, La Nación publicó las declaraciones de Legerén y las repitió día tras día hasta el sábado negro.
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Soja sí, vacas no. Lo que marcó la silbatina del sábado es la alta conflictividad entre los distintos sectores del campo, justo en una época de vacas gordas. Una buena parte de los chacareros están sentados sobre su soja. Sin deudas, esperan cotizaciones aún más elevadas para venderla. La soja, introducida hace apenas 18 años por el peronista Armando Palau, se implantó rápidamente en provincias no tan húmedas y de tierras no muy caras como Córdoba y Santa Fe. Sus valores benefician a chacareros con establecimientos que no superan las 200 hectáreas. A raíz del incremento de la demanda mundial de aceites vegetales, la superficie de esta oleaginosa se está expandiendo e invade zonas como Pergamino, Rojas, y Junín, el corazón agrícola de la provincia de Buenos Aires.
En julio pasado, el índice de precios mayoristas agropecuarios trepó 32,1%, lejos del 25,6% del índice de precios al consumidor y 426% por encima de los valores de un año atrás.
En el Ministerio de Economía reconocen que, con el desdoblamiento del mercado cambiario, habrá una transferencia de recursos del orden de mil millones de dólares desde el campo al Banco Central. Esta suma involucra solo a los precios adicionales que se obtuvieron gracias a la sequía que todavía está instalada en América deI Norte. A partir de los daños causados por aquélla, las cotizaciones de los granos amenazan seguir escalando posiciones. La seca, que llegó también a la pampa húmeda, afecta la siembra del trigo y las pasturas que alimentan al ganado. Por lo que atañe al cereal, se sembró el 55% de la superficie habitual y se calcula una cosecha de 8 millones de toneladas, que dista de los 10 millones del año pasado y de los 15 millones de 1985.
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Yrigoyen, Perón, Alfonsín. A fin de cuentas, el del sábado 13 no fue el primer choque entre la Rural, fundada el 10 de julio de 1866 en la casa de la familia Martínez de Hoz, y un gobierno democrático. Hipólito Yrigoyen y Juan Domingo Perón pasaron contratiempos, pero no soportaron semejante silbatina. Para la socióloga Mirta Palomino, una estudiosa de la Rural, investigadora del Centro de Investigaciones Sociales sobre el Estado y la Administración (CISEA), el discurso de Alchourón ‘fue insólito por su fuerte tono crítico, que omitió algún margen para el diálogo, una mención que no falta nunca en los discursos de esta entidad, que en 1952 felicitó a Perón por su reelección y en las notas de condolencias ante la muerte de Eva Perón habla de la insustituible compañera, jefa espiritual de la Nación y abanderada de los trabajadores’.
Esta inauguración, una fiesta que todos los años se calca a sí misma puso en evidencia una pelea política entre la UCR y la UCeDé y una puja sectorial entre el agro y la industria.”

Discurso de Raúl Alfonsín en la SRA en 1988