HACE 25 AÑOS SANCIONABAN LA OBEDIENCIA DEBIDA

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El jueves 4 de junio de 1987 la Cámara de Diputados sancionó la ley de obediencia debida, por la que numerosos militares y policías sospechosos de participar de la represión en la última dictadura no podrían ser enjuiciados. La ley 23.251 fue la consecuencia de la rebelión militar de Semana Santa liderada por el teniente coronel Aldo Rico, líder de los ‘carapintadas’. El trámite parlamentario, en Los diputados sancionaron el perdón hasta el grado de general de brigada, nota del matutino Página/12 del 5 de junio de 1987.

“La norma que, a juicio del gobierno de Raúl Alfonsín, debe convertirse en el bálsamo capaz de calmar la irritación militar, fue sancionada anoche por la Cámara de Diputados, luego de que el radicalismo obtuvo un quórum estricto conformado por 130 legisladores pertenecientes al bloque oficialista, el Popular Jujeño, Autonomista Liberal de Corrientes, Bloquista de San Juan y herministas.
El timbre que convoca a los diputados a sus bancas comenzó a sonar a las 10.30, pero sólo siete horas después se pudo iniciar el debate, con la ausencia del peronismo ortodoxo y renovador, que sólo ingresaron al recinto luego de que el oficialismo logró la mayoría necesaria.
Las predicciones de que la ley -aun con las oposiciones ya anticipadas de renovadores, intransigentes, democracia cristiana y ucedeístas- iba a votarse sin contratiempos comenzaron a chocar, desde temprano, con la férrea posición de los justicialistas ortodoxos del bloque Unidad, que responde al sindicalista Diego Ibáñez. El grupo planteó que no daría el quórum, a pesar de haber comprometido su apoyo a la ley impulsada por el radicalismo, a menos que se dispusiera para hoy el tratamiento de las leyes laborales que, en su totalidad (siete) el Gobierno ingresó anoche al Congreso.
En el curso de la jornada se sucedie­ron febriles negociaciones que tuvieron como protagonistas no sólo a parlamentarios sino también a la cúpula de la CGT que, por su parte, condicionaba su viaje a la reunión de la Organización Internacional del Trabajo en Ginebra a la solución del litigio.
Balbino Zubiri (UCR – Buenos Aires), el primer orador, desgranó en su discurso una serie de argumentos jurídicos y políticos que lo llevaron al oficialismo a aceptar las modificaciones del Senado, aclarando que la ley ‘en modo alguno es una amnistía. Hubiera sido mucho más fácil para nosotros -agregó- dictar una amnistía, ya que hubo diecinueve en el país y podría haber veinte, pero buscamos un camino distinto’, dijo.
Más tarde, y frente a un notorio gesto de disgusto de sus correligionarios, Jesús Rodríguez y Ariel Puebla, que se encontraban a su lado, dijo que ‘no me importa si hubo guerra o no, no vamos a hacer de esto una cuestión de semántica. Sí sé que hubo grupos armados con grados militares; no sé si esto fue una guerra, pero se le pareció’.
Le tocó replicarle a José Luis Manzano (presidente del bloque justicialista renovador), quien se interrogó por la tardanza de esta ley (‘si esta ley es tan buena, por qué vino ahora, por qué nos toca legislar para el apuro de algunos militares’, criticó al oficialismo por ‘armar una estrategia política pensando en cuál será el pronunciamiento de los jueces y admitió que ‘por lo vivido en Semana Santa, el pasado sigue existiendo entre nosotros, se organiza, pelea, avanza, aprieta, trata de salir en los diarios’.
Manzano, que fue atentamente escuchado por sus pares de todas las bancadas, tras admitir que ‘no enjuiciamos el combate de las Fuerzas Armadas contra los grupos armados por medios legítimos, sino a quienes utilizaron una metodología aberrante’, recalcó que ‘la crisis que afronta el Gobierno es el riesgo de la reaparición de la violencia’.
Seguidamente, tomó la palabra Oscar Alende, titular del bloque intransigente. El veterano político fustigó al radicalismo por haber redactado la ley de obediencia debida, ya que ésta ‘im­plica la impunidad de aquellos que co­metieron violaciones, secuestros y piraterías de cadáveres’.
Alende, al adelantar el rechazo de su bancada a la iniciativa presidencial, conminó, a los radicales para que le traigan ante sus ojos ‘una orden mili­tar en donde se fija que debe producirse una violación o un secuestro’. ‘¡No la van a traer! -exclamó Alende-. ¡No la van a traer porque no existe, nunca fue escrita!…’
Concluida la intervención del líder intransigente, continuó en la sucesión del debate la diputada liberal María Julia Alsogaray. La hija del capitán ingeniero, en una pieza oratoria carga­da de fina ironía, reivindicó la repre­sión ilegal, criticó con dureza al oficia­lismo y planteó la necesidad de impul­sar una ley de amnistía. La legisladora explicó que ‘el peor defecto de la ley es que se parte de una concepción en donde se sostiene que los oficiales son meros robots que cumplen órdenes, sin preguntar en qué consisten. Esta visión -añadió la diputado liberal- es humi­llante para las Fuerzas Armadas’, planteando que el Gobierno debería re­vertiría. Por último, al anticipar que su bancada rechazaría el proyecto de ley de obediencia debida, afirmó que ‘acá hubo una guerra porque si ésta no es una guerra, la guerra dónde está’, al referirse a las acciones terroristas reali­zadas durante la pasada dictadura mi­litar.

Página/12

Por su parte, los diputados radicales rebeldes actuaron durante la sesión co­mo si fuera un bloque aparte. Juan Bautista Belarrinaga fundó el rechazo a la ley en un artículo de Horacio Verbitsky publicado ayer por Página/12 bajo el título ‘Cinco argumentos para los diputados’, en el que el periodista recogía los puntos de vista de los sena­dores oficialistas que aunque cuestio­naron el proyecto votaron en su favor. ‘Qué lindo y qué difícil es ser radical, y por eso voto no’, exclamó Belarrinaga al concluir su discurso.
Jorge Stolkiner realizó un análisis jurídico constitucional de la norma que, a su juicio, quiebra el principio de igualdad ante la ley consagrado en el artículo 16 de la Constitución Na­cional.
Finalmente, Norberto Copello fun­damentó su oposición a la obediencia debida en los preceptos establecidos en la plataforma radical y recordó pala­bras pronunciadas por el ex presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara baja, Juan Manuel Casella, durante el debate de reforma del Código de Justicia Militar.
El debate fue cerrado por el entrerriano César Jaroslavsky, quien realizó una autocrítica de la política militar del gobierno radical. Un asesor de la ban­cada oficialista comentó, poco después de cerrada la sesión: ‘El ‘Chacho’ rati­ficó su actitud de hombre que va al frente y que siempre pone el pecho a las balas’. No muy lejos de allí, otro asesor -este peronista- respondió: ‘Habrá que ver si esta vez sale en­tero’.

Obediencia debida, por el grupo Instrucción Cívica

Notas relacionadas:
9-12-1985: A 25 años de las condenas a las Juntas Militares
23-12-1986: Hace 25 años aprobaban la ley de Punto Final

Enlaces externos:
Texto completo de la ley de obediencia debida