PROHIBEN LAS OBRAS ‘MADE IN ARGENTINA’ Y ‘CELDA’

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El 12 de noviembre de 1971 un comando militar irrumpió en el Centro Cultural Palais de Glace, encerró a su director Horacio Muratorio y retiró ‘Made in Argentina’ y ‘Celda’. Las obras, que habían ganado un certamen de artes visuales, permanecieron ocultas más de treinta años y dos de los creadores (otros dos habían fallecido) recibieron el premio recién en julio de 2004. El derrotero de las obras, en Censura y picana eléctrica, nota de la revista Militancia, nº 23 del 15 de noviembre de 1973.

“El día 20 de octubre de 1971, los Jurados del ‘Segundo Certamen Nacional de Investigaciones Visuales’, señores Gyula Kosice, Osvaldo Romberg, Eduardo Rodríguez, Luis Felipe Noé y Alejandro Puente, pusieron el marcha un mecanismo detonante que estalló el 20 de noviembre de 1971, y cuyos ecos perduran a la fecha. Los nombrados otorgaron el ‘Gran Premio de Honor del 2do. Salón Nacional de Artes Plásticas’ a la obra ‘MADE IN ARGENTINA’ una creación de los artistas plásticos Ignacio Colombres y Hugo Pereyra, que consistía en una gran caja de acrílico transparente, dentro de la cual, una figura humana quebrada, con las manos y las piernas atadas con sogas, lucía un gran esparadrapo en la boca. Toda la figura estaba enredada por un cable eléctrico que culminaba en una picana al costado de la caja. En el rincón opuesto, un tablero regulador de voltaje daba la nota técnica demostrando la cientificidad con que se regula la tortura. En la base de la obra, para que no quedaran detalles en el aire, Colombres y Pereyra habían colocado un cartel que decía: ‘Picana eléctrica: Instrumento de horror para la explotación y el coloniaje’.
La obra, que no pudo ser contemplada por el público, tenía una fuerza impactante desgarradora. Méritos artísticos aparte, era algo que el gobierno elegido por nadie no podía tolerar.
Amén de ello, los artistas al ser notificados de la obtención del Premio, manifestaron que el dinero correspondiente -medio millón de pesos viejos- sería donado íntegramente a los presos políticos. Escándalo mayúsculo. El Brigadier Rey (ahora candidato a Embajador) que reemplazó interinamente a Lanusse ordena el cierre del Salón. Se anulan los premios otorgados, pese a que el Reglamento instituía que el fallo del Jurado era inapelable. Amenazas de procesos penales e iniciación de algunos de ellos.
Desde ya -no podía ser menos- una bomba hace volar por los aires la puerta y el vestíbulo de la sede de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos. Autores: los desconocidos de siempre.
En esas circunstancias, tres abogados peronistas, los Dres. Isidoro Ventura Mayoral, José Eduardo Machicote y Ernesto Roberto, interponen un recurso de amparo por ante el Juzgado Federal Nº2, del Dr. Jorge Pérez Delgado, Secretaría del Dr. Juan Carlos Vera Ocampo. El recurso encuenta el mismo eco que las campanas de palo. Para mayor seguridad, luego de quedar firme su rechazo el expediante se pierde sin que hasta la fecha el Juzgado pueda dar razón de ello.
Rechazado el amparo se inicia un juicio ordinario, tendiente a lograr que la Justicia entregue a los artistas del pueblo el Premio que ganaron con su trabajo, al par que sus compatriotas puedan apreciar una valiosa muestra de arte comprometido. El juicio tramita por ante el Juzgado Federal de Primera Instancia Nº2, del Dr. Carlos Roberto Senestrari, Secretaría del Dr. Juan Carlos Camiscia. Hace pocos días, el 25 de octubre de 1973, el Juzgado ha fallado, rechazando la petición en primera instancia y confirmando las afirmaciones del Dr. Fernando Legón (h.), abogado del Estado, quien manifiesta que se trata de una obra revolucionaria, con contenido ideológico ‘y que por cierto afecta el decoro y la dignidad del país’.
Los abogados de los artistas han apelado y se disponen a seguir peleando en Cámara. Interín, Colombres, ha ganado por sus méritos el 1er. Premio Nacional de Pintura y ha viajado a Cuba especialmente invitado a un encuentro latinoamericano de pintores comprometidos con la causa de la liberación.
El polvo se sigue acumulando sobre la interdicta ‘Made in Argentina’.
Parece que sobreviven todavía quienes no tienen interés en que la picana eléctrica vea la luz del día. Todo sigue igual. También la lucha continúa.”

Imágenes de la una de las obras censurada