Debate sobre la despenalización del aborto

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El debate que tratará el proyecto de ley de despenalización del aborto se postergó para 2012, tras no conseguir los votos necesarios para aprobar el dictamen que buscaba discutir el tema en el Congreso de la Nación antes de fin de año y luego de que el presidente de la Comisión de Legislación Penal, Juan Carlos Vega, cancelara una reunión con las comisiones de Acción Social y Salud y de Familia, Mujer y Minoridad, que tienen competencia secundaria en el asunto.

Durante este año, siete proyectos de ley que buscan aprobar total o parcialmente esta práctica fueron presentados para su discusión en el recinto. La más liberal de las propuestas habilita a las mujeres que lo deseen a acceder a una interrupción de su embarazo durante las primeras doce semanas de gestación, pudiéndose exceder este tiempo si está en riesgo la vida de la madre ó si la concepción se dio por una relación no consentida. Otras propuestas buscan legalizarlo parcialmente, con una Justicia que seleccione según el caso, y existe una tercera teoría que se fundamenta en la intención de preservar tanto la vida de la embarazada como la de la persona por nacer.

La legislación actual que regula el aborto, establecida en el artículo 86 del Código Penal de la Nación, objeta que “el aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta no es punible si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios; si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente.”

Hoy en día lo que se discute es la libertad de acción sobre una persona que está por nacer, por parte de su progenitora, quien para algunos diputados, tiene la facultad de decidir por la vida de ese ser. Según Estela Díaz, coordinadora del Centro de Estudios de Mujeres y Trabajo (Cemyt) y una de las principales representantes de la Campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, esto es lícito porque existe una diferencia entre una “persona en potencia” y una persona con una biografía que se ve envuelta en la situación de una gestación que no estaba en su proyecto de vida y, por eso, debe poder decidir ella misma si desea terminar con su embarazo, sin necesidad de recurrir a la Justicia.

Según el Ministerio de Salud de la Nación, en Argentina se producen entre 400 mil y 500 mil abortos por año, de los cuales muchas veces, el resultado es la muerte de la mujer por realizarse la intervención en centros clandestinos y no contar con las necesidades quirúrgicas y sanitarias básicas para esta práctica. Esta es la razón por la cual el movimiento a favor de la despenalización del aborto utiliza como lema y propuesta integral: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”.

El aborto está presente en la sociedad desde sus principios, ya sea inducido o no, pero lo que se está dando en este tiempo es una mayor apertura en la comunicación en cuanto a él. En la antigüedad, las mujeres asirias que abortaban y eran descubiertas, debían ser empaladas. En Grecia se lo utilizaba como método de control generacional y demográfico. En Roma, antes de Cristo, estaba permitido ya que se creía que el niño por nacer no tenía derechos pero luego, con el Cristianismo, se restringieron las prácticas hasta que en el siglo XVII muchos países convirtieron el aborto en ilegal, para luego en el siglo XX comenzar a ser despenalizado en los casos de riesgo de vida de la madre o violaciones en algunos territorios.

Si bien las distintas culturas y religiones tienen diferentes miradas sobre el aborto, la creencia católica, que practica la mayoría de los argentinos, sostiene actualmente que el aborto es un crimen. El flamante presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor José María Arancedo, dijo a los medios: “Lo que está dentro de la mujer embarazada no es una víscera, es un ser”, y dejó muy claro que la Iglesia mantendrá esta postura mientras se debata el tema en el Congreso.

Sobre esta misma temática, el doctor en Ciencias Jurídicas y director del Centro de Bioética, Persona y Familia, Nicolás Laferriere, habló en una charla para alumnos de la escuela de periodismo TEA en la que defendió su postura pro-vida con argumentos tanto jurídicos como religiosos, que en su opinión se complementan, ya que el Código se ve en este caso sostenido por la creencia de fe y declaró: “La política del Estado debería ser la de proteger las dos vidas, no optar por una”.

Según Laferriere, antes de votar si es legal o no el hecho de decidir sobre la vida de otra persona por nacer, lo que hay que hacer es educar y planificar una campaña de educación sexual integral y salud reproductiva, diferente a la que está vigente en la actualidad, que garantiza la provisión gratuita de preservativos y distintos métodos anticonceptivos en hospitales públicos y centros de salud, no está dando los resultados deseados, considerando que la muerte por complicaciones luego de un aborto se convirtió en la mayor causa de mortalidad materna del país, en un territorio que maneja cifras poco concretas debido a la clandestinidad en la que se realizan las interrupciones de algunos embarazos.

Lo que se planteará durante 2012 en el debate que se daría en el Congreso, no es una implementación de políticas del Estado solamente, sino que se involucrará un marco de protección tanto para la vida por nacer, como para la mujer que desea por algún motivo interrumpir su embarazo. Ambas posturas de la discusión apuntan a la no discriminación, desde puntos de vista contrarios, regidos por creencias diferentes que ponen en una balanza legal pesos distintos a las vidas de un ser que se va a formar y crecer, y de otro ser, que ya posee vida, y contaría con derechos para poder decidir sobre el futuro de otro.

Lucila Di Vanni Frick 1er año(tea)