FERIAS AMERICANAS: DESCARTE DE UNO, TESORO DE OTROS

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Los propietarios de estas tiendas supieron responder a las necesidades de un público que no hallaba respuestas en los comercios convencionales, y se sumaron al circuito de la moda y el diseño. El resultado: todo un éxito. El espectro de clientes es basto, va desde un linyera hasta un diseñador, pasando por actores que buscan sus propios vestuarios y señoras de la alta sociedad que venden carísimas carteras importadas.

Los locales de ropa de segunda mano se multiplican cada año. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay más de 70 locales a la calle, sin contar  las ferias en galerías, en casas particulares y en instituciones que buscan recaudar dinero. Por otra parte, se suman más de una veintena de personas que se dedica, desde una pequeña empresa familiar, a organizar grandes ventas al estilo americano, en las que se puede conseguir cualquier objeto.

En la actualidad, las ferias americanas son muchos más que el simple comercio de ropa usada, a veces en mal estado; ahora los locales son más glamorosos y buscan ofrecer originalidad, diseño y buena calidad.

Visitar  Juan Perez es estimulante: todo es llamativo y la oferta de prendas es muy amplia. En el techo hay pelucas de todos los largos y colores; en las paredes, sombreros y gorras de todas las épocas. El local, ubicado en Marcelo T. de Alvear  1441, está repleto de percheros y estantes entre los que deambulan las empleadas que ayudan a los clientes en un interminable entrar y salir de la tienda.

Los habitués de Juan Perez buscan vestuarios para producciones,  buenos diseños, marcas y, a la vez, ahorrar dinero y ganar con la
venta de lo que ya no usan. Lo más caro, los tapados de visón; lo más barato, un par de medias. Tapados de piel desde 500 hasta miles de pesos, zapatos de 200, o remeras a partir de 50.

En una pequeña oficina está Andrés, el encargado de la publicidad de la tienda; junto a él, en dos escritorios, hay tres chicas que llaman por teléfono, mandan e-mails y hablan de los clientes. Mientras Andrés contacta a la dueña, las mujeres van y vienen, y sacan grandes carpetas de enormes estantes ubicados al lado de unas repisas repletas de zapatos usados que no están a la venta, todavía.

Paullete Selby es la dueña e ideóloga de Juan Perez y cuenta que el notorio crecimiento de su negocio fue gradual. “Se dio porque las personas buscan vestirse más barato y, a la vez, seguir la moda vintage”.

Según Paulette, lo que distingue a su negocio son las rarezas que se pueden encontrar, el sistema informático (con el cual se manejan las consignaciones), pero sobre todo el buen gusto y lo cosmopolita del lugar. “Somos famosos por la prensa, pero también pagamos bien a la gente que viene a vender (50 por ciento en consignación o 15 por ciento del precio al instante). Eso atrae buena publicidad”.

En la zona del Abasto, en Anchorena 660, se encuentra la feria americana “Alma Zen”, que abrió en 2005 y  hoy cuenta con 300 consignatarios que venden su ropa a Cecilia y Dan, los dueños y encargados de la atención. Al entrar al local no se siente el olor a naftalina – característico en algunas ferias-, si no todo lo contrario, las prendas de Alma Zen parecen nuevas; de todas las que están en exhibición, sólo un mínimo porcentaje parece usado.

Cecilia cuenta la clave de su negocio: selecciona minuciosamente cada prenda, además, no se queda con ropa que no le guste o le parezca que no tiene un diseño distintivo. “Si no veo que tiene alguna mancha o rotura, y me doy cuenta cuando alguien se lo va a probar,  se lo digo”. Con esa premisa trabajan: si tiene algún defecto no lo venden o lo cobran a un precio inferior.

Dan y Cecilia expresan que sienten amor por su negocio y que les gusta recibir visitas. Sirven té verde en una linda porcelana china, saludan afectuosos y se consideran amigos de sus clientes habituales.

En Alma Zen se pueden encontrar tapados, camisas, vestidos y, además, ropa nueva de diseñadores independientes a muy bajo costo. La tienda maneja precios muy accesibles: carteras  nacionales e importadas – en muy buen estado-  desde 20 hasta 150 pesos;  jeans desde veinte, o pantalones Levi´s o Dolce Gabbana desde 120 pesos.

“Cuando empezamos, había un pequeño grupo de gente que iba a ferias, ese grupo se amplió muchísimo por varios motivos; la ropa nueva es muy cara y también desapareció el mito de la feria monótona y con olor a naftalina”, coinciden Cecilia y Dan.
Los propietarios de las ferias americanas supieron responder las necesidades de un público que no hallaba respuestas en los comercios convencionales, y a mezclarse con el circuito de la moda. El resultado: todo un éxito.

 

Los detalles de las grandes ventas de garage

Quienes organizan ferias americanas trabajan coordinados con el mercado inmobiliario y son parte de un negocio que recauda millones de pesos al año.

Las ventas de garaje, originarias de Estados Unidos, son las madres de las sofisticadas ferias americanas actuales. En Argentina, la modalidad de las ventas en las casas tiene más de 50 años de tradición, sobre todo en las clases media alta y alta de la sociedad. Este negocio nació con las personas que llegaban de otros países por cuestiones de negocios, se asentaban por pocos años y después vendían todas sus pertenencias.

Pilar Pérez es la responsable de “Pilar Pérez Ventas de fin de semana” y Elva González  de “The Tuss”.  Las dos organizan ferias americanas en grandes casas y departamentos.

Sus clientes son personas que se mudan a lugares con menos espacio o que se van del país. La condición para organizar una venta hogareña es tener muchos objetos que no estén en uso, luego, cada organizadora acordará los precios con sus dueños y pactarán un día para el evento. Ellas son las encargadas de atraer al público, que en su mayoría son personas que pertenecen al circuito comercial de las ferias americanas y de las casas de antigüedades.

Los costos de los servicio de “The Tuss” van desde mil hasta 6 mil pesos, dependiendo de las ganancias. Si la venta supera un determinado monto, la empresa cobra el diez por ciento de lo recaudado. La encargada de “Pilar Perez Ventas” prefiere no hablar de costos.

Pérez  entró en el negocio de las grandes ventas de objetos a fines de los años sesenta y desde su experiencia pronostica que las ferias americanas organizadas en las casas “están muriendo” y que van a desaparecer en diez años. “El negocio decreció en los últimos años.
Ahora el mercado inmobiliario no logra vender casas grandes, en donde están todas ésas cosas que nos sirven para el negocio”, comenta.

Por su parte, González tiene diez años de experiencia y es más optimista: “Este estilo de ventas creció muchísimo; la ropa de marca y los muebles no están al alcance de todos y en las ferias se pueden conseguir buenas cosas”, concluye.

Aquellos que desean organizar algún tipo de venta de garage pueden llamar al 4766-8659 (Pilar Pérez) o al 4781-5056 (Elva Gonzáles).

 

Julia: amor a la moda Vintage

Los fanáticos de la moda Vintage invierten tiempo y dinero en la búsqueda piezas originales y con cierta antigüedad. Julia Machado no es la excepción a la regla.

La palabra  de origen inglés “Vintage” no está aprobada por la Real Academia Española, pero es usada para definir a los objetos que tienen cierta antigüedad. Julia Machado tiene 24 años, trabaja como diseñadora gráfica y adora la ropa retro. Su placard está complementado por varias prendas y accesorios antiguos con diseños originales. ¿Dónde los consigue? En ferias americanas como “Feria Gauchita” o “Vintage Sales” que visita cuando necesita algo que distinga su vestimenta.

Machado se define como “regresionista” y cuenta que no deja de sorprenderse cada vez que va a una de estas tiendas. “Cuanto más vieja sea la prenda más llama mi atención y deseo de adquirirla”, comenta y agrega: “En estas tiendas podés conseguir prendas vintage de calidad a muy buen precio. Una vez me enamoré de un vestido reciclado de los años cincuenta y me lo compré junto a un par de zapatos que me encantaron, en total gasté 90 pesos”.

La joven cuenta que lo que más compra en las ferias americanas son vestidos, además, consume libros, cámaras de fotos, lentes de sol y adornos. Según Machado,  en las ferias americanas las vendedoras “no molestan”,  se conoce gente nueva, y también se puede disfrutar de un buen momento.

Para conseguir más información de estas ferias americanas, ver sus productos, o realizar una consulta, ingresar en el los sitios web: www.facebook.com/public/Feria-Gauchita y www.facebook.com/Vintage-Sales.

Eduardo Velázquez 1er año(tea)