Pablo Dacal: “Me interesa mucho superponer diferentes épocas, jugar con el tiempo”
VolverEl cantautor, recién llegado de una gira de presentación de su nuevo disco “El Progreso”, que lo llevó a recorrer varios países de Latinoamérica, responde acerca de su obra, sus influencias, y sus proyectos. Un encuentro con uno de los personajes más interesantes de la “nueva trova” argentina.
Lo que está sonando/ no es como tu vida/ lo digo por vos/ lo digo por mi. Casi con complicidad, Pablo Dacal sugiere la existencia de una sensibilidad outsider, marginal. Una forma diferente de conmoverse. Y esta propuesta, definida casi por oposición a lo masivo, atraviesa toda su obra. Sin embargo, en “El Progreso”, su nuevo disco colaboran artistas tan relevantes como Fito Páez, o Palo Pandolfo.
Por otro lado, Desde La Orquesta de Salón, la formación de cámara que funcionaba como su banda estable, hasta la presentación de su nuevo disco en el mercado “El Progreso”, en Caballito, este cantautor apuesta siempre por lo novedoso, pero reciclando el pasado, reinventándolo. Así, desde estas dicotomías, Pablo Dacal se erige como uno de los personajes más lúcidos y creativos de la escena musical actual.
La entrevista se acuerda en un bar de Caballito. Dacal llega puntual: es muy flaco y muy alto. Pide un licuado de banana, y con su pelo despeinado parece un chico en un cuerpo de adulto.
- Estuviste de gira presentando “El Progreso” en algunos países latinoamericanos y en España, ¿Cómo fue el recibimiento?
-Estuve presentándolo en Colombia, México, Brasil. A Colombia ya había ido, estuve ahí varios meses. De hecho, mi mujer es de ahí. En Méjico estuve poco tiempo, así que solo me sirvió para pispiar un poco lo que anda pasando. Me interesa el desafío de presentarse ante gente que habla otro idioma, que quizá viene de lugares diferentes. Hay que tener oficio para engancharla. Lo que me sorprendió es como, en cada país, existen artistas con las problemáticas o con una temática parecida a la gente de acá, pero con algún elemento diferente. En Colombia se acercan a un sonido africano; en Méjico son quizás más dramáticos, más teatrales. En España se orientan al rock, a temáticas propias del rock, o bien se inclinan hacia las letras, hacia la parte lírica.
- En entrevistas de hace algunos meses comentaste que tenías dos proyectos: uno es versionar temas de Leonardo Favio, y el otro es grabar un disco con poetas de tu generación. ¿Qué es lo próximo que vas a hacer?
-En realidad, los planes que pueda hacer dependen de las situaciones. Se me ocurren ideas que finalmente prosperan en función a la factibilidad en ese momento. Y muchas veces, las condiciones de concretar un proyecto no dependen de mí.
Hace unos meses me fui de gira con el Salón Favio: pasábamos películas y yo cantaba alguna canción. El proyecto de los poetas me parece que lo vengo haciendo, aunque con poetas un poco más grandes, como Pipo (Lernoud) o Roberto Jacoby (el letrista de Virus). Lo próximo que voy a hacer es grabar algo con sonido criollo. Encontré alguien que me lo quiere producir. Algo con guitarras, aunque todavía no esta demasiado definido si van a ser versiones o temas míos.
Al hablar de sus proyectos y de sus influencias, Dacal parece más que nunca un niño grande. Gesticula, sonríe, agarra el grabador, y casi tira el licuado de banana.
En “13 grandes éxitos” hay una versión de Fuiste mía un verano, y recurrentemente hay canciones de Favio en los repertorios de sus shows. Además, Pablo formó parte del proyecto Salón Favio, un colectivo de artistas que recorrieron Latinoamérica difundiendo la obra del cineasta y cantante.
- ¿A Leonardo Favio lo consideras como una influencia grande en tu obra?
-A Favio lo conocí ya de grande. En el momento que lo descubrí me impresiono mucha su forma de entender lo artístico, su compromiso, como entendió la época en la que vivió. Pero no es alguien que escuchaba cuando era muy chico.
- En este disco, y en proyectos anteriores hay reminiscencias de épocas pasadas, ya sea desde la lírica, el homenaje o la orquestación. Al mismo tiempo, el disco se llama El Progreso. ¿Existe una intención de superponer épocas, de reformular propuestas antiguas?
- Creo que sí, me interesa mucho complementar, superponer diferentes épocas. Me atrae mucho esa hibridación de diferentes momentos. Se me ocurre la reformulación del rockabilly de finales de los setentas. Me parece que para lograr elaborar un discurso original es necesario utilizar voces diferentes, aunque sean de épocas distintas. Jugar con el tiempo. Por ejemplo, es lo que hace David Lynch, o el mismo Leonardo Favio.
- En toda tu carrera hay continuas colaboraciones con otros artistas. ¿Surgen desde la composición o son espontáneas?
- El tema de las colaboraciones surge siempre espontáneamente. Colaboro con gente que es muy amiga, de años. O a veces con gente que conozco en las giras. Por ejemplo, en el progreso, cuando grabé Nazarena sentí que faltaba algo. Entonces se me vino a la mente la voz de Palo (Pandolfo) tan teatral. Lo llamé y vino. Con Fito (Páez) nos conocemos hace años, y también, al rato de terminar de grabar el tema, se me ocurrió llamarlo. No existen las colaboraciones premeditadas, me parece.
“En La era del sonido (el disco anterior) quise no sólo plasmar mi experiencia personal, sino una experiencia colectiva”, comentó Dacal en alguna entrevista. Tal vez existan objetivos artísticos parecidos en la nueva camada de cantautores (Lisandro Aristimuño, Coiffeur, Gabo Ferro). Pero, ¿se puede hablar de una escena definida? Y, sobre todo, ¿se puede considerar al Indie (entendido como género, no como estrategia de difusión) como elemento aglutinador de la escena actual?
“Lo Indie – responde Pablo Dacal- es una manera de llamar a bandas norteamericanas. Lo que nos une a varios artistas y a mí es la autogestión, en ese sentido me parece que sí existe un paralelo. Pero Indie no creo que signifique demasiado, es una etiqueta, un facilismo.”
Hay que ver cómo pronuncia la palabra Indie Pablo Dacal. Con desprecio, casi con asco.
Desde hace algún tiempo, viene navegando por la web un tema inédito: “Más allá del bien y del mal”. Los acordes y la letra suenan como “The times they are a changin”, la canción de Bob Dylan, pero sobre lo que pasa aquí y ahora. Y es que la figura del cantante folk que rescata Dacal, le canta al amor, pero tiene también su veta de protesta.
En una línea de esta canción habla del periodismo: “Los suplementos no quieren mirar/dicen que si y que no y a cobrar”.
- ¿Cuál debe ser el lugar del periodismo del rock?
- Yo creo que el periodismo de rock debe dialogar a la vez con el artista y con el lector.
Sino, el periodismo se transforma en una simplificación del fenómeno cultural.
Porque existe una cuestión moral en lo que el periodista decide decir o no decir. Los suplementos deben generar ideas para el artista, se debe establecer el dialogo artista – periodista. Lo más interesante que veo es el suplemento Radar, o los medios de Internet. En el caso de Radar me parece que se respeta al lector, no se lo subestima. Porque a veces bajo el rótulo de lector medio – a veces un poco más joven, o más viejo- se subestima al lector, que es tan importante como el periodista, o que el artista.
- Además de ser músico, actuaste e hiciste música para varias obras de teatro. ¿Tus experiencias como actor te sirven en los shows?
- Mi papa es director de teatro, y más de una vez estuve ahí, en el escenario.
Más que actuar me interesa el desdoblamiento que representa estar en un escenario. En vez de representar un personaje, prefiero representar un concepto, una idea. Y eso trato de hacer cuando estoy en el escenario.
- También desarrollaste varias actividades culturales, trabajaste en radio y colaboraste con varias revistas. ¿Tenés alguna cuenta pendiente?
- De chico escribí una novela muy mala, “La 99”. Iba de dos amigos que vivían el fin del siglo XIX, y el principio del siglo XX. Me parece que mi cuenta pendiente es escribir una novela buena.
Juan Ignacio Sapia
2do año(tea)
